I de Islas (ya sea la de los otros o Samoa): Hay una cita que desde hace cinco años no falla: la nueva temporada de Perdidos siempre es un acontecimiento de abasto mundial y esta vez los creadores tenían bastantes explicaciones que dar. Ese movimiento de palanca, al más puro estilo Xena J de Jeff y también de Jordan: El romance del año en EEUU no ha sido de ficción sino real como la vida misma: Jeff Schroeder y Jordan Lloyd, dos de los concursantes de Big Brother, enamoraron a todos. Ellos eran el faro moral dentro de una casa con sobresaturación de víboras y su odisea por sobrevivir puso los pelos de punta, con Jeff como Superman y Jordan como inocente damisela en apuros. La relación, que fue platónica dentro de la casa, sobrevivió al periplo y ahora están juntos y revueltos. Dentro de poco les veremos en la nueva edición de The Amazing Race.
K de Kristen Wiig: Si alguien debe actuar como estandarte del mítico Saturday Night Live es ella. Es la viva esencia de este programa de humor. Sin embargo, esto también tiene sus contras: la falta de chispa de los guionistas los está llevando utilizarla para todo, como su fuera un 3 en 1, y ha pasado de ser la mujer más graciosa de América a oler a chamusquina. Pero aquellos que critican que los invitados no están a la altura, por ser estrellitas sin presencia (January Jones, Megan Fox, Taylor Lautner), están de enhorabuena: Sigourney Weaver ya ha sido confirmada para el 2010.
L de Leno:
M de McHale: Este hombre no se ha complicado la vida: su ajetreado panorama laboral no le obliga a la bipolaridad. Joel McHale, tanto en el programa-batidora The Soup como en la serie Community, hace exactamente el mismo personaje: de engreído e irrespetuoso cínico. Pero que este apunte no engañe: Community, la mejor comedia de la temporada junto con Modern Family, no depende sólo de él, sino de un gran plantel de secundarios que bordan las múltiples y surrealistas historias con las que los guionistas sorprenden cada semana.
N de Network: Si algo ha demostrado el 2009 es que la televisión norteamericana ya ha cambiado y las generalistas deben también cambiar de modelo y de expectativas. Las grandes audiencias de antaño ahora son prácticamente imposibles y los estrenos cada vez lo tienen más difícil para rasgar los diez millones de espectadores. De aquí, supongo, la estrategia de Fox con Glee: era bastante obvio que una serie musical no congregaría masas, pero amortizaron un nicho poniendo toda la carne en el asador. Eso sí, de esto al cable sólo hay un paso.
O de Olimpiadas: El mayor placer culpable de la temporada (aparte de las Real Housewives of New Jersey) ha sido, sin lugar a dudas, Make It or Break It. Los ficticios entrenamientos de un grupo de gimnastas que aspiran a colocarse una medalla olímpica alrededor del cuello ha hecho realmente equilibrios para no caer en el bochorno, pero ha sacado el ejercicio adelante y con nota. A Kmetko la queremos porque la pobre ha tenido una vida muy desgraciada, pero Lauren es la verdadera reina de la función. Si una zorra es casposa ya tiene la partida ganada de antemano.
P de Pasarela: No soy diseñador, ni estoy al tanto de las revistas de tendencias, pero tengo dos ojos en la cara y lo que lucieron las modelos en la última temporada de Project Runway me pareció sensacional. De acuerdo, estaba Logan sólo porque sus piernas arqueadas hacían flojear las nuestras, pero el nivel del reality de Heidi Klum estuvo en lo más alto. Faltaba carisma, sí, pero talento no.
















